Saturday, 20 December 2008

Alfredo Nicolás Battistessa


Su nombre fue escuchado por primera vez en 1961, cuando se presentó a un casting para la popular tira de dudosa intención humorística de los chicles Bazooka y fue rechazado. Ese puesto lo ganó el conocido “Tucho”. Battistessa, en cambio, retomó su profesión de periodista y recorrió el mundo con su cámara fotográfica. Entrevistó en Nueva Delhi a Indira Gandhi, lo que le valió un premio Pulitzer de periodismo en 1964. En aquella entrevista, Indira le confesó su secreto amor por Cary Grant. Luego siguió reporteando personajes: Picasso, Spiro Agnew, Lord Snowdon, Audrey Hepburn, Ari Onassis, Pablo Casals, Lennon, Cortazar, Gillespie, Dalí, Sinatra, Jackie Stewart, Kubrick, Callas. Pero el reportaje más importante fue le que le concedió “La Divina”, G.G., Greta Garbo, en su solitario departamento de Nueva York.
Battistessa cuenta que se encontró con una “mujer entera, sin cavilaciones, con un arraigado desprecio por la fama y con un gran agradecimiento por la belleza que le había sido dada durante un tiempo”. Dice también que la Garbo era “eso que todos desean: el poder para controlar el ego, para sentarse a descansar, para abrir el cerrojo aparentemente inexpugnable que nos pone el amor, o la ilusión de ese amor, que nos crea la gente o la prensa”. El reportaje, cuenta Battistessa, era periodismo exquisito, inspirado, lleno de la buenaventura que inspiraba esta mujer y lo escribió de un tirón en la misma casa de la Garbo. Luego, entre los dos y bebiendo champagne (algo que Greta jamás hacía), alegremente lo entregaron al fuego de una estufa.

Friday, 19 December 2008

El capitán Ismael Guridi


El capitán Ismael Guridi,de la fuerza de élite Las Torcacitas, demostrando la dureza que el entrenamiento imprime en los hombres de esta prestigiosa y exigente unidad.
La prueba consta de lo siguiente: se toma una granada de fragmentación, preferentemente una Douglas GX22, se le saca el seguro y se la aprieta bien, para amortiguar la detonación. En la otra mano se sostiene un cuchillo Buck Marine, por si el daño en la mano que sostiene la granada es muy severo, se usa el cuchillo para autoamputarse.
La ciencia explica que lo más importante no es el entrenamiento, sino la fe.
Es fácil distinguir a los que no han tenido fe. Es muy fácil.

Monday, 15 December 2008

El número ð, o la conjetura Pallafrugell

Contemporáneo y amigo de Salvador Dalí, el matemático catalán Lluis Blach Pallafrugell (1936- ), lleva una lucha solitaria contra la totalidad del mundo matemático actual.
Luego de haber ahondado en la teoría general de números de una manera minuciosa y obsesiva durante 41 años, encerrado en su pequeño estudio de Poble Nou, ascético y frugal hasta límites insoportables, en 1997 lanzó la siguiente conjetura:
“Existe dentro del universo matemático un número tal que se revela a sí mismo como divisor exacto de los números irracionales, factor de solución necesaria para el patrón de los números primos, y creador de números primos pares mayores a 2 (aunque luego de producida la multiplicación no puede ser divisible nuevamente por él)”
Nada, casi.
El primer intento de demostración de esta conjetura, a cargo justamente de Pallafrugell, conforma un abstruso compendio de catorce mil páginas atiborradas de fórmulas ilegibles. El libro (una colección de 150 cuadernos) termina con un esperanzador “Sé que estás ahí. Ya casi te tengo.”
Pallafrugell nombró a este número como ð o, como mejor gusta de llamarlo, el número santo. Dice que las matemáticas necesitan de una interacción divina para catapultarse tras los límites de lo conocido, que asegura que existen, que están apenas a una ecuación de distancia.

Lisbeth Cohen 1915-1996


Heroína de la resistencia judía en Austria.
Ella fue la responsable de la famosa “purga de Salzburgo”, en la que casi elimina a Hermann Goering con una infusión laxante de altísima potencia. El genocida no pudo contener sus necesidades y presidió todo un desfile, e incluso dio un largo discurso, con una gran mancha marrón en sus fundillos y materia fecal que chorreaba por sus tobillos. Durante un tiempo, incluso se popularizó en los bares de Viena una canción llamada “Hermann se está derritiendo”.
Lisbeth fue condecorada con una orden especial que la hacía algo así como Gran Bove.
Salud, pues, a la memoria de esta gran mujer.

Thursday, 11 December 2008

Lömergoord, la lombriz hipnótica.



En realidad se trata de una especie de anguila enana que habita en las frías aguas de los fiordos noruegos.
Debe su nombre a una diosa que cautivó a Sigurd Oroy en la célebre saga medieval “Die Köterringer”, hipnotizándolo mientras nadaba para luego dejarlo que muera ahogado, cosa que no sucedió, pero tampoco vamos a ponernos a contar todo el libro aquí.
La lömergoord utiliza las rayas de su cuerpo para fascinar a sus posibles agresores. Además posee una cierta fuerza electropsíquica que, de forma definitiva, domina a sus atacantes.
Los antiguos habitantes de Orgstrom, Brudz y Elsinor solían ponerse un par de lömergoords sobre sus cabezas con fines alucinógenos y/o sedativos, pero esa práctica fue declarada prohibida por el rey Gustaff IV en 1837.
Hoy se la usa como artilugio de pesca ecológica, o pesca sin dolor, tal como vemos en la ilustración de Jakob Kastellonson.
La lömergoord vive en pequeñas colonias (juntas aumentan su poder psíquico y toparse con una manada de ellas puede ser fatal) y se aparean en junio.
Su único depredador, cuándo no: el Hombre.

Vampirucho


De falsa estirpe, poco vuelo y escaso poder de succión, este pseudo vampiro que vive en Castelar, nunca ha logrado aterrorizar a nadie y durante un tiempo debió vivir escondido porque lo andaban buscando para hacer un potaje con sus alas, ya que una vidente trasnochada había hecho correr la versión de que un caldito con las alas de Vampirucho daría al hombre que lo ingiriese una seducción irresistible y una virilidad fuera de lo común. Vampirucho logró desmentirlo con una solicitada en el diario Clarín, el día 9/10/84, en el que no solo niega los famosos efectos sino que vaticina una decrepitud prematura a quien se beba el secreto jugo de sus alas.

Suele raterear bancos de sangre, porque dice que allí hay “sangre segura” (safe blood).

Es alérgico al factor Rh- y le produce unas diarreas explosivas que más de una vez lo tuvieron al borde de la muerte sin necesidad de estacas, por eso no elige entre sus víctimas a vascos o descendientes de vascos, ya que tienen la tasa más alta de este factor.

Paradójicamente, en 1921 fue elegido rey del corso de la calle Altolaguirre.

Giamberto Utrembillessi. Il giustizziero di Eboli.


Nato in 1538, incomincio a fare giustizia verso gli 8 anni quando diede un insegnante arbitrario “come pranzo” ai maiali ricercatori di tartaruffi, stanchi di essere spoglieti di ciò che loro tanto desideravano.
Poi impedió il rientro di Medici a Eboli, la qui loro presenza portarebbe la “ uzura” e la corrupzione al servizio dai soldi. Li fecce arrivare un dipinto di Catalina Medici cosi bruto che spaventó alla famiglia, tanto abbituata ai suoi “meceni” di stupendi artisti. Gli ambiziosi di Eboli valerono brucciarlo, ma il popolo sepe che furono stati salvati da una peste.
(Nacido en 1538, comenzó a hacer justicia cerca de los 8 años cuando entregó a un maestro muy injusto "como alimento" a unos cerdos buscadores de trufas, cansados de que les quitaran aquello que tanto deseaban.
Luego impidió la entrada de los Medici en Eboli, ya que su presencia traería la "usura" y la corrucpión al servicio del dinero. Para ello les hizo llegar un retrato de Catalina di Medici tan feo que ahuyentó a la familia, tan habituada al mecenazgo de artistas notables. Los ambiciosos de Eboli quisieron quemarlo, pero el pueblo supo que habían sido salvados de una peste).

Luiggi “Sappone” Petrini


Según el Guinness Black Book (el libro en donde se anotan los records prohibidos), este italiano nacido en Positano, es el ser humano que de más cárceles se ha fugado.
Al 24/6/1978 contabilizaba 153 escapes.
Ese día jugaban en Buenos Aires Italia contra Brasil por el tercer puesto del infame Mundial ´78.
Petrini se hallaba recluido, para variar. Ya no se sabe si por algún delito o por alargamiento de condena por fuga.
Cuando Nelinho le hizo ese increíble gol a Zoff, en el que la pelota dobló en el último metro y se escondió a la derecha del portero, un guardia de la cárcel de Lasciate salió desencajado de la oficina en donde estaba mirando la derrota italiana con sus compañeros de trabajo y, en la sala de guardia, se encontró con una mujer desconocida, regordeta, de 1,65 m de altura, de grandes pechos a la vista, que le propuso algo que concretó enseguida: sexo oral. Luego de esta breve descarga, el guardia luego identificado con Gian Duppi, acompañó a la mujer hasta la puerta y la despidió con un sonoro beso.
¿Lo has visto, lector?
Mientras tú estabas prestando atención a esta liviana anécdota de explícito corte sexual, Petrini se estaba fugando debajo de un camión de lavandería en el penal de Vicenza.

Rawtail


Este dachsund sin pedigree, con su cola blanca que inspiró su nombre, criado por Henry Howell Chadelcott en Winchester, Hampshire, a la sombra de la autopista M3, es un caso único de empleo de un sabueso al servicio de la ley.

Desde fines del año 2003, por un contrato elevadísimo cuyo monto es mantenido en riguroso secreto, Rawtail trabaja tiempo completo para el Ministerio de Cultura de Francia.

Este perro malhumorado posee un olfato único, exclusivamente adiestrado para distinguir cerca de 2000 tipos distintos de pintura o componentes anexos, tales como telas, pinceles, pigmentos, maderas, diluyentes y demás materiales que hacen al mundo pictórico.

Está especializado en pintura renacentista italiana y flamenca, aunque el impresionismo tardío figura también entre sus debilidades.

Fue decisivo en el esclarecimiento del robo de “La maison du pendu” de Cezanne del Musée d´Orsay en 2005, ya que Rawtail logró seguir a través del metro de París el fácil de confundir y harto sutil aroma de la trementina Sampietro que el pintor francés prefería por sobre todas las demás. Aprehendieron, no podía ser de otra manera, a Sigismond Schamberger, el obsesivo coleccionista clochard que roba obras para admirarlas en la soledad de los puentes del Sena.

Los heterónimos de Mario Alejandro Fabiani


Vamos de a poco con este, porque bien fácil y antes que pronto podemos caer en la confusión y en las imprecisiones.
La partida de nacimiento, del 20 de octubre de 1965 en el poblado de La Dulce, provincia de Buenos Aires, dice bien claro ese nombre: Mario Alejandro Fabiani.
Pero luego, en la primera foto que se conserva de su jardín de infantes o parvulario, en la sala de tres años, aparece con el nombre de Jorge Alejandro Jung. En la foto de sala de cuatro ostenta el patricio nombre de Mariano Molina Zavalía y en la de cinco es Gustavo Enrique Castellucci. Referencias posteriores nos hacen saber que no respondía a otro nombre que aquel que llevaba encima en el momento. Se ignora además el proceso de elección de sus distintas identidades.
En cada año de su educación adoptó un nombre distinto. He aquí un pequeño puñado de ejemplos: Martín Sebastián Pollán, Santiago Martín Choperena, Jorge Sicardi, Santiago Schere, Juan Javier Esteban, César Osvaldo Cajaravilla, Luciano Knörr.
Cuando era Alexis Fischman salía a navegar, si jugaba al fútbol de defensor era Julián María Ricomagno, si era mediocampista se hacía llamar Marcelo Laserna y adelante era Augusto Di Fiori. Como arquero, posición en la que daba muchas ventajas, fue Mariano Abad. Ahora bien, jugó un tiempo al rugby llamándose Paco Zanetta. Quizás a la mañana jugaba al fútbol con un nombre y a la tarde al rugby con el otro, mientras que en el colegio usaba otro. En bicicleta no saludaba si no le decían Oscar Zugazúa.
Tuvo un programa de radio en Pinamar durante un invierno que juntó dinero para causas solidarias. Allí se llamó Pablo Bricker.
Si salía a comprar ropa, por ejemplo, era Adrián Menéndez, y si salía a comprar música era Dieguito Castellón, así en diminutivo.
Cuando iba a los bailes era Daniel Mastrillo, y durante un tiempo trabajó en una librería en Mar del Plata con el nombre de Marcelo Escalada.
Y se licenció en marketing, según reza el diploma, como Sergio Gustavo Tristán.
Cocinando era Armando Cocina. Pero haciendo asado adoptaba muchos otros nombres: cuando usaba parrilla era Josecito Díaz, si era costillar al asador se llamaba Gonzalo Hernandez, si era cordero al asador era Leandro Lombardi, si era lechón al asador cambiaba a Sebastián Sánchez.
Haciendo negocios, se llamaba Gustavo Romero.
Viajando era José María González.
Se casó, esta vez sí con su nombre original y tuvo cinco hijos: Jerónimo, Violeta, Lautaro, Azucena y Octavio, pero aquí volvieron a tallar los nombres, ya que cada uno debía llamarlo de una manera diferente, aunque también respondía al vínculo, o sea “Papá”.
No profesó religiones, creía que los fanatismos dividían poniendo demasiados nombres a la misma cosa.
Sus familiares y amigos tomaron estas conductas como excentricidades propias de su buen y extraño sentido del humor. En cada nombre encontraba una manera de ser, acaso una diferencia ínfima con las demás, que lo convertía en esa otra persona que decía ser.
En la vejez, cuando se dedicó a escribir la historia de su familia y de todos sus nombres, firmó como Marcelino Iriani o Irianni, según el día.
Fue buen padre, buen esposo, buen amigo, buen profesional, buen deportista. Fue bueno.
Cuando murió, a los 85 años, la sección de necrológicas del diario La Nación llenó 3 páginas con avisos para la multitud de personas que había sido.

El incordio (1922) - tango

Compuesto en una noche de láudano y blasfemias por Ismael Valdettaro, este tango maldito se erige como una bête noire de las composiciones de la popular música urbana porteña.

Ya desde su base armónica un tanto disonante nos vamos enterando de que, al parecer, la intención del autor no era entretener ni agradar.

La letra, una profusión de imágenes abstrusas y metáforas equívocas, no ha dejado conforme a ningún cantante, sino más bien que los ha molestado hasta el punto de no encontrarse ninguna grabación que haya sobrevivido más allá del año ´30.

En los ´60, Julio Escandón, poeta y crítico tanguero de la ya mitológica revista “Puntazo” aseveraba: “Incordio no es una porquería como tango, es un buen tango, pero hay que tener algo de amoral para incorporarlo a cualquier repertorio porque Incordio es un tango malvado, buscón, camorrero, aunque debe haber algo más, porque no han faltado amorales entre los tangueros y ya ven, no se encuentran registros sonoros del mismo”

“Incordio” dicen los que buscan mensajes “es la voz del Mal que se ha cristalizado en algunos compases que hacen juego con algunas palabras”.

Pregúntenles a los tangueros, aún a los más eruditos y fanáticos y estudiosos, por el tango Incordio: todos van a negar que lo conocen, pero fíjense bien en sus caras, en sus ojos, en los vellos de sus antebrazos, seguro que allí verán alguna señal que les puede llegar a indicar que les están mintiendo y que, además, tienen miedo.

Pramendam Ganneth

Esta mujer hindú nacida en Hatshupuptra en 1971 y criada bajo la advocación de quince mil dioses que todo lo saben y poco lo pueden, chef del restaurant St. Thundram sous Abylene en Blois, ha debido pedir licencia por tiempo indeterminado a causa de una sesión extrema de sexo tántrico.
En efecto, luego de 6 horas de masajes estratégicos, perfumes y aceites aplicados con suavidad y dulzura por todo el cuerpo, luces tenues tonalizadas, una música apenas si leve, varias caricias hechas con plumas de garza real azul y acercamientos energéticos entre ella y su festejante, el ecuatoriano Rosnaldo Boisselier, bioquímico y poeta, y luego de una apacible y muy, pero muy muy lenta unión sexual, todo esto acaecido el 23 de enero de 2001, experimentó un orgasmo definitivo que sostiene hasta hoy, 11 de mayo de 2005.
Pramendam continúa con su vida, pero su grado de concentración en las tareas diarias ha decrecido notoriamente, por eso ha debido recurrir a la licencia laboral. Rosnaldo, devenido en novio, la ayuda en tareas tan simples como atarse los cordones de las zapatillas, ya que agacharse la sume en unos espasmos de gloria tan intensos que la desvían de todo propósito inicial.
La ciencia trata de encontrar una explicación psicológica para este comportamiento, pero Pramendam sostiene que lo que ella saborea en todo momento no es invento o ilusión, “es un carnaval de mi espíritu y de mi cuerpo, es mi humilde ofrenda de felicidad a mis dioses”.
Dentro de nuestra cultura, en la que el placer, cualquiera sea su clase, ha sido tácitamente declarado enemigo público de la moral, y sinónimo de flojedera espiritual bajo sospecha de conducta pecaminosa, Pramendam digamos que asusta, que descoloca.
Pero piénsenlo un rato, señores y señoras guardianes, qué bueno sería.