
Su nombre fue escuchado por primera vez en 1961, cuando se presentó a un casting para la popular tira de dudosa intención humorística de los chicles Bazooka y fue rechazado. Ese puesto lo ganó el conocido “Tucho”. Battistessa, en cambio, retomó su profesión de periodista y recorrió el mundo con su cámara fotográfica. Entrevistó en Nueva Delhi a Indira Gandhi, lo que le valió un premio Pulitzer de periodismo en 1964. En aquella entrevista, Indira le confesó su secreto amor por Cary Grant. Luego siguió reporteando personajes: Picasso, Spiro Agnew, Lord Snowdon, Audrey Hepburn, Ari Onassis, Pablo Casals, Lennon, Cortazar, Gillespie, Dalí, Sinatra, Jackie Stewart, Kubrick, Callas. Pero el reportaje más importante fue le que le concedió “La Divina”, G.G., Greta Garbo, en su solitario departamento de Nueva York.
Battistessa cuenta que se encontró con una “mujer entera, sin cavilaciones, con un arraigado desprecio por la fama y con un gran agradecimiento por la belleza que le había sido dada durante un tiempo”. Dice también que la Garbo era “eso que todos desean: el poder para controlar el ego, para sentarse a descansar, para abrir el cerrojo aparentemente inexpugnable que nos pone el amor, o la ilusión de ese amor, que nos crea la gente o la prensa”. El reportaje, cuenta Battistessa, era periodismo exquisito, inspirado, lleno de la buenaventura que inspiraba esta mujer y lo escribió de un tirón en la misma casa de la Garbo. Luego, entre los dos y bebiendo champagne (algo que Greta jamás hacía), alegremente lo entregaron al fuego de una estufa.
No comments:
Post a Comment