Tomasito Magadán, el célebre marcador de punta del Deportivo Limonense y capitán de la selección de Panamá, que brilló en el Coimbra en la década del 70, cuenta en un reportaje para la revista “Paris Match” que su abuela Eleusis ayudó a su hermana Malela durante toda su carrera de ingeniería a preparar los exámenes de álgebra, análisis matemático, física y termodinámica. Que la mujer, que tenía 85 años, resolvía las cosas con una rapidez y una claridad pasmosas.
Cuando Tomasito le preguntó que desde cuándo era tan hábil con los números, ella le dijo: “Desde siempre, mi chiquito. Los números me han hablado desde antes que yo misma empezara a hablar”.
Entonces el nieto sorprendido le preguntó que por qué no había estudiado, que por qué no se había desarrollado teniendo semejante facilidad.
Doña Eleusis, con una sonrisa resignada, le dijo: “Ay, mi Tomito, antes se era mujer de otras maneras, y no sabiendo matemáticas. Una no tenía permitido siquiera demostrar que sabía, una no se metía en esas cosas y menos delante de los hombres. Pobre de mí si le decía a mi padre que más de una vez hacía mal las cuentas, o que calculaba mal las ganancias.”
“Pero, abuela Eleusis,” dice Tomás que le dijo “podrías haber logrado muchas cosas si le hubieras dado riendas a esa habilidad tuya”.
Y dice que doña Eleusis, entre alegre, triste y fastidiada, le dijo: “Tomasito, no me jodas”.
Thursday, 11 December 2008
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