Thursday, 11 December 2008

Fumishiko Sutake – ronin en el destierro argentino

En 1911, Fumishiko Sutake cometió el error de pensar en sí mismo antes que en su señor.
Recorriendo el bosque de Haido, un temporal desplomó un pino ya vencido por la suerte. Fumishiko acompañaba a su señor Hikario Tomoshi y a su bella concubina Aisuruhito, de vuelta a su hacienda. Y el malhadado pino cayó sobre el cuerpo añoso de Hikario, que murió sin quejas, acaso por falta de tiempo. Fumishiko había visto venir al pino, mas prefirió salvar a Aisuruhito, ya que su belleza lo desvelaba. Pero la muerte de Hikario fue una afrenta a su honor y a sus deberes como samurai, ya que su señor está siempre antes que todo.
Los samuráis ya eran cosa del pasado, pero no para el señor Hikario, y mucho menos para Fumishiko, por lo que le quedaba un camino único: el seppuku, o suicidio ritual.
Pero aquí también descubrió Fumishiko una falencia en su vocación, ya que no estaba dispuesto a abandonar la vida. Era un ronin, un samurai sin señor, que debía escapar de todo lo que era y había sido.
El 24 de octubre de 1911 embarcó en Osaka rumbo a América y luego de 2 años de vagar por puertos y ciudades mendigando o ganando peleas por plata en los fondos de los bares, llegó a Buenos Aires, Argentina
Allí se instaló de manera silenciosa, como era todo en su vida. Trabajó en la Gran Tintorería Hokkaido de la calle Uruguay por poco dinero y algo de comida. Su jefe, el señor Takayama, era respetuoso y frugal, tanto que se ganó el respeto de Fumishiko, hasta el punto de sentirse samurai nuevamente.
Y allí entendió el porqué de su falta: no había conseguido nunca respetar a su señor anterior, un hombre de muchas bajezas y que parecía gozar de las injusticias que se daba maña en cometer.
El señor Takayama merecía su contrición, y estaba dispuesto a demostrarlo.
El 9 de julio de 1916, un día después de que el señor Takayama perdiera a uno de sus clientes más importantes por culpa de una furtiva mancha de rouge de bataclana en el cuello de una camisa y que era responsabilidad de Fumishiko, y en pleno día de festejos por el centenario de la independencia argentina, el verdadero samurai que moraba dentro de Fumishiko Sutake, tomó su katana, y dando gracias por haber conocido el honor, se suicidó con una sonrisa.

No comments: