(Todo lo que sigue a continuación se escribe en base a conjeturas, chismorroteos históricos, seguramente algunas mentiras y con la dudosa documentación de papeles amarillos, acaso apócrifos. Más bien apócrifos).
Fundada en Bastogne en 1516 por Cisalia de Heidelberg, viuda de Sir Lamarr de Ostrich, esta orden secreta de caballería reclutó a las mujeres más influyentes de Europa durante los últimos casi 500 años.Se reunían en aquellos tiempos en falsas reuniones de costura y bordado, en falsos tés y en falsas partidas de cartas y elucubraban las estrategias y procederes de su poder en las sombras. Se reúnen hoy en falsas peluquerías, falsas tiendas y falsos desfiles de modelos.
Decir que luchan “contra” los hombres es falso y del todo despectivo para la acción de estas nobles y rígidas mujeres. Luchan “por” los hombres, por tratar de encauzar sus acciones a través de sendas que no revistan peligro para la humanidad. Y esto lo aplica tanto la esposa de un presidente o un industrial, como la de un obrero o un desocupado, porque la Orden se ha expandido mucho, sobre todo en los últimos 70 años, y con una velocidad vertiginosa desde el advenimiento de Internet.
La postura de estas mujeres sería la siguiente: “si les arrebatáramos el poder que detentan, pobres hombres, quedarían sin nada. Este curso de acción, lo más probable es que nos conduciría a una para nada metafórica “guerra de los sexos”, y en este campo la constitución natural del cuerpo masculino nos deja en inferioridad de condiciones. Pero por algo la Naturaleza nos dio inteligencia. Y usándola a discreción cuidamos que estos niños que nunca llegan a crecer no rompan todo”.
Un diario íntimo de una solitaria profesora de piano, encontrado en un desván de Dublín en 1898, parece señalar que los ritos iniciáticos de la Orden exigían un dibujo, realizado por la postulante, de un hombre con pechos.
En apariencia, no son amazonas, no detestan a los hombres. Solo que, aunque los aman en la mayoría de los casos, saben cómo son, y saben que no les pueden dejar el mundo en sus manos.
Gran parte de las integrantes de la Orden de la Madonna Silenciosa son madres, y se cuenta que la educación de sus hijos varones es un punto que vienen trabajando desde hace siglos, pero que se sienten algo descorazonadas ya que solo consiguen criar pacifistas, disconformes o bohemios, mientras que siguen surgiendo hombres desde los rincones más insospechados con las típicas ansias de dominio, control, codicia y autoridad brutal que ellas tratan de desterrar.
Se dice que Charlotte Corday asesinó a Marat en una medida extrema de la Orden, que como hemos dicho, siempre prefirió el poder de la inteligencia femenina por sobre la fuerza, casi siempre empobrecida de razón, del macho. Pero que desde entonces se ha señalado a este homicidio como un hito que marca la dirección errónea.
Mientras tanto, la Orden sigue su trabajo silencioso: niñas, mujeres y ancianas que están tratando de hacer que los hombres sientan que están haciendo un mundo mejor.
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