En realidad se trata de una especie de anguila enana que habita en las frías aguas de los fiordos noruegos.
Debe su nombre a una diosa que cautivó a Sigurd Oroy en la célebre saga medieval “Die Köterringer”, hipnotizándolo mientras nadaba para luego dejarlo que muera ahogado, cosa que no sucedió, pero tampoco vamos a ponernos a contar todo el libro aquí.
La lömergoord utiliza las rayas de su cuerpo para fascinar a sus posibles agresores. Además posee una cierta fuerza electropsíquica que, de forma definitiva, domina a sus atacantes.
Los antiguos habitantes de Orgstrom, Brudz y Elsinor solían ponerse un par de lömergoords sobre sus cabezas con fines alucinógenos y/o sedativos, pero esa práctica fue declarada prohibida por el rey Gustaff IV en 1837.
Hoy se la usa como artilugio de pesca ecológica, o pesca sin dolor, tal como vemos en la ilustración de Jakob Kastellonson.
La lömergoord vive en pequeñas colonias (juntas aumentan su poder psíquico y toparse con una manada de ellas puede ser fatal) y se aparean en junio.
Su único depredador, cuándo no: el Hombre.
No comments:
Post a Comment