Nacido en Oruro, Bolivia, en 1950.
En la
actualidad vive en Santa Cruz de la Sierra, donde trabaja como cosechero en
plantaciones de coca.
Cleomoro
tiene un cociente intelectual de 196, lo que lo convierte en uno de los seres
humanos más inteligentes del planeta. Autodidacta del saber, en la soledad de
su habitación ha refutado o comprobado las grandes ideas del pensamiento humano
y tiene su propia versión de la teoría unificada de la relatividad y la física
cuántica. También ha arriesgado otra solución, aparte de la expuesta por Andrew
Wiles, al famoso teorema de Fermat (incluso la escribió fuera del margen de un
cuaderno). Habla catorce idiomas y ha inventado tres. Tiene escrita, en cincuenta
y seis cuadernos guardados en un armario, una gran explicación del mundo. Dice
que la apariencia del mundo no nos deja ver la realidad, por miedo a que ni
siquiera haya una realidad afuera de la apariencia. Y es este miedo el que
fuerza al hombre a crear cada día al mundo que lo rodea, y que el mundo
perceptible es la sumatoria equilibrada de los miedos totales de las almas,
incluso las animales y vegetales, "como una gran interacción de gravedades
de las energías de cada cuerpo".
No deja
que nadie conozca el secreto de que posee esta inteligencia que carga como un
fardo desde niño y prefiere pasar por uno más, y seguir trabajando en la
cosecha de coca cada año.
Dice:
"Nada se puede cambiar en este mundo tan malo, tan acogotado por los
poderes. Y menos desde mi lugar. Todo es ilusión de movimiento. Pero aunque sea
ilusión, no podemos dejar de sentir, de percibir, de apostar, de esperar.
Pero, y
remarco este pero, para que no parezca una contradicción, sino más bien una delicadísima
y casi apagada luz de esperanza, este lugar en el que yo estoy es casi la puerta
de atrás de un borde caótico y desde aquí, desde donde esta basura se pone en
movimiento, yo puedo hacer lo mejor de mí para que cada hojita haga bien su
trabajo en los lugares a los que se dirige, porque ¿sabe usted? cuando mejor es
la calidad, se destina a los lugares que mejor pueden pagarla. Y los que mejor
pueden pagarla son aquellos a los que les sobra el dinero que por lugares como
acá falta. El poder de esta plantita puede ayudar siquiera ínfimamente a equilibrar
el mundo.
Sé que
es casi nada, pero es mi aporte, aunque en definitiva somos tan poco durante
tan poco tiempo, que todo sigue siendo la ilusión de la que antes les hablaba.
El lujo, la pobreza, la belleza, el hambre, la opulencia, el poder son
escuálidas sensaciones de esta ineficaz creación que hemos resultado ser".

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