Sunday, 16 December 2012

Don Cleomoro Pinilla.

Nacido en Oruro, Bolivia, en 1950.
En la actualidad vive en Santa Cruz de la Sierra, donde trabaja como cosechero en plantaciones de coca.
Cleomoro tiene un cociente intelectual de 196, lo que lo convierte en uno de los seres humanos más inteligentes del planeta. Autodidacta del saber, en la soledad de su habitación ha refutado o comprobado las grandes ideas del pensamiento humano y tiene su propia versión de la teoría unificada de la relatividad y la física cuántica. También ha arriesgado otra solución, aparte de la expuesta por Andrew Wiles, al famoso teorema de Fermat (incluso la escribió fuera del margen de un cuaderno). Habla catorce idiomas y ha inventado tres. Tiene escrita, en cincuenta y seis cuadernos guardados en un armario, una gran explicación del mundo. Dice que la apariencia del mundo no nos deja ver la realidad, por miedo a que ni siquiera haya una realidad afuera de la apariencia. Y es este miedo el que fuerza al hombre a crear cada día al mundo que lo rodea, y que el mundo perceptible es la sumatoria equilibrada de los miedos totales de las almas, incluso las animales y vegetales, "como una gran interacción de gravedades de las energías de cada cuerpo".
No deja que nadie conozca el secreto de que posee esta inteligencia que carga como un fardo desde niño y prefiere pasar por uno más, y seguir trabajando en la cosecha de coca cada año.
Dice: "Nada se puede cambiar en este mundo tan malo, tan acogotado por los poderes. Y menos desde mi lugar. Todo es ilusión de movimiento. Pero aunque sea ilusión, no podemos dejar de sentir, de percibir, de apostar, de esperar.
Pero, y remarco este pero, para que no parezca una contradicción, sino más bien una delicadísima y casi apagada luz de esperanza, este lugar en el que yo estoy es casi la puerta de atrás de un borde caótico y desde aquí, desde donde esta basura se pone en movimiento, yo puedo hacer lo mejor de mí para que cada hojita haga bien su trabajo en los lugares a los que se dirige, porque ¿sabe usted? cuando mejor es la calidad, se destina a los lugares que mejor pueden pagarla. Y los que mejor pueden pagarla son aquellos a los que les sobra el dinero que por lugares como acá falta. El poder de esta plantita puede ayudar siquiera ínfimamente a equilibrar el mundo.
Sé que es casi nada, pero es mi aporte, aunque en definitiva somos tan poco durante tan poco tiempo, que todo sigue siendo la ilusión de la que antes les hablaba. El lujo, la pobreza, la belleza, el hambre, la opulencia, el poder son escuálidas sensaciones de esta ineficaz creación que hemos resultado ser".

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